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sábado, 14 de diciembre de 2013

Alegría y salud hasta el final


No se trata de un descubrimiento científico como el de las células madre ni de una mítica "Fuente de la Juventud", pero cualquiera puede renacer después de los 60 mediante el sistema de ejercicios terapéuticos japoneses Kaifuku Taisoo Jutsu. Esta expresión japonesa significa "renacer del cuerpo" y consiste en una serie de ejercicios dirigidos a cada parte del organismo humano que, realizados de conjunto, pueden aliviar e incluso curar muchas dolencias típicas de la Tercera Edad.
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Surgido hace ocho siglos en Japón y guardado celosamente como patrimonio en templos sintoístas y budistas, el Kaifuku Taisoo Jutsu o arte de la regeneración corporal, gana adeptos entre aquellos que buscan un mejor funcionamiento de su cuerpo a medida que avanza en edad.

Este sistema japonés de rehabilitación corporal se basa en el balance de los cinco elementos: aire, agua, tierra, fuego y vacío, en una gimnástica terapéutica consistente en una serie de movimientos, cada uno dirigido a flexibilizar una articulación, ejercitar distintos órganos, facilitando el libre flujo de energía en el cuerpo humano.

En el cuerpo central de los ejercicios, se introduce la kata o posturas que provienen de las artes marciales japonesas. En lugar de usar las técnicas de ataque, sin embargo, estas se limitan a la defensa, como el escape ante agarres y las técnicas de control o arresto.

El objetivo del Taisoo es aumentar la flexibilidad articular y la elongación muscular buscando mayor elasticidad de los tendones con ejercicios suaves, distendidos, respetando las limitaciones individuales. A diferencia de otros ejercicios físicos, el Taisoo combina movilidad articular y estiramiento muscular de tal manera que se obtenga el mejor resultado para cada articulación comprometida.

Además de combinar la respiración con cada movimiento, esta técnica dedica un ejercicio a la ampliación de la capacidad respiratoria de los pulmones para lograr una mejor oxigenación de todo el organismo.

Una de sus ventajas es alcanzar una mejor coordinación de movimientos, habilidad que se va perdiendo con la edad o por enfermedades neurológicas. Se eliminan vicios de postura y al mejorar la condición muscular, se alivian dolores en esos tejidos así como de las articulaciones. Además, se desarrolla el sistema vestibular para mejorar el equilibrio.

Menos difundidos en el mundo que el Taichi, el Taisoo está rápidamente ganando adeptos en Cuba, donde llegó por medio de una delegación deportiva de Japón que hizo presentaciones de artes marciales hace poco más de una década en la Isla.

Un grupo de practicantes cubanos de Kendo enfrentó a los visitantes en demostraciones de ese arte marcial. En esa ocasión, el actual impulsor del Taisoo en Cuba, cinturón negro segundo Dan en Kendo y técnico medio en acondicionamiento físico Gustavo Rolle Llanes, enfrentó al más anciano de los sensei japoneses, de unos 75 años.

En el combate, el entusiasmo inicial de Rolle por creer que le había tocado el contrario más débil del grupo, fue desapareciendo en la medida que el dominio del anciano dejó mal parado al cubano.

Al terminar el combate, Rolle se acercó al venerable oponente y le preguntó cómo a su edad mantenía esa excelente condición física. El Sensei confesó que practicaba una serie de ejercicios que buscan unir el cuerpo y el espíritu y que es practicado desde hace ocho siglos en Japón.

La práctica del Taisoo comenzó en Cuba de forma organizada hace tres años en el Consejo Popular Tamarindo, casualmente el de población más envejecida de la capital, en el municipio habanero de 10 de Octubre, aunque ya no es el único lugar donde se ejerce.

Parte del proyecto cultural Kakushin dirigido por Gustavo Rolle, este reúne además otras artes marciales, cursos de teatro, danza, literatura, masajes, reiki, dígito puntura, plantas medicinales, filosofía, meditación zen, historia y religión japonesa, buscando incorporar estos conocimientos a la cultura cubana.

Además de los dos grupos de primer nivel de Taisoo, hay uno de segundo nivel y uno de tercero, con edades promedio de 73 años en sus participantes.

Juan Alexander Padrón García, quien secunda a Rolle en la dirección de este proyecto, puede considerarse ejemplo vivo de los efectos del Taisoo. De 40 años, Padrón, graduado de Licenciado en Farmacia, fue sometido hace unos años a una operación de columna para eliminar dos hernias discales que limitaban seriamente su capacidad de movimiento. Alexander, como lo llaman sus alumnos, logró una recuperación total de su dolencia y dirige varios de los cursos puestos a disposición de la población de Tamarindo, en la sede del proyecto, cita en Paz 155, Santos Suarez.

Para documentar los beneficios que representa el Taisoo para los que practican estos ejercicios, Rolle y Padrón pidieron resúmenes médicos a los alumnos para chequear el comportamiento de su salud al finalizar el primer año de práctica; con el fin de dar continuidad a un trabajo presentado en 2013 en el Fórum de Ciencia y Técnica, el cual resulto relevante a nivel municipal en las comisiones de activistas de la comunidad de Salud y Deporte.

Pero quizás el efecto más importante de esta actividad física en los que la realizan es elevar la autoestima, los deseos de vivir y de seguir siendo útiles a sus familias y a la sociedad en su conjunto.